Teléfonos 56 27 69 00 ext. La IC es un síndrome ya que representa la expresión avanzada de todas las entidades nosológicas que afectan al aparato cardiovascular, mismas que dejadas a lg k7 service manual evolución, con capaces de desarrollar IC. No sólo las alteraciones estructurales son causa de IC, existen otras situaciones como las arritmias cardiacas que desde el punto funcional son capaces de generar este síndrome.

IC tienen función sistólica conservada o casi normal1. Podemos considerar a la IC como la gran pandemia del siglo que inicia. 65 años, Por todo lo anterior representa un elevado costo para su tratamiento y control. Cuando analizamos el crecimiento de este problema de salud, podemos advertir que la transición demográfica y epidemiológica de nuestros países, así como el desarrollo de nueva tecnología y herramientas terapéuticas que han disminuido considerablemente la mortalidad temprana de pacientes con infarto agudo del miocardio son los dos factores más importantes que han contribuido a incrementar de forma exponencial los casos de insuficiencia cardiaca. Cualquier entidad nosológica que afecta una o más de las determinantes de la función ventricular es capaz de desarrollar el síndrome de IC. En países occidentales incluyendo México, la cardiopatía isquémica constituye la causa más frecuente seguida de la hipertensión arterial sistémica, las enfermedades valvulares cardiacas, las cardiopatías congénitas, las cardiomiopatías, las enfermedades pericárdicas, los procesos inflamatorios e incluso enfermedades extracardiacas que dentro de su historia natural tienen impacto negativo sobre la función cardiovascular tales como la Diabetes mellitus o el distiroidismo. El cuadro III resume las diferentes clasificaciones de la IC.

Las principales determinantes del gasto cardiaco son la precarga, poscarga, el inotropismo y el cronotropismo. Con relación a la poscarga, un incremento sostenido de la misma como el que se observa en los pacientes con estenosis aórtica o en la hipertensión arterial sistémica, supone una sobrecarga de presión que generará a la postre alteraciones estructurales y funcionales a nivel miocárdico con repercusión directa de la función diastólica y a largo plazo también de la función sistólica. El cronotropismo también es una variable importante dentro de la fisiopatología de la IC, ya que a pesar de contar con un volumen latido adecuado, la frecuencia cardiaca muy baja o al contrario muy alta impactará de manera definitiva sobre la generación del gasto cardiaco, es por ello, que las arritmias tanto bradiarritmias como taquiartimias, así como, las alteraciones de la conducción con frecuencia se consideran causas de IC o bien factores desencadenantes del síndrome. Finalmente, existen otras variables como la sincronía ventricular, la suficiencia valvular o la ausencia de cortos circuitos, que interfieren con la hemodinámica del corazón, afectando directamente su función lo que produce IC.

Por estos motivos, se debe reconocer que cualesquiera que sea la afección, se considera a la IC como el común denominador de todas las entidades nosológicas que afectan estructural o funcionalmente al corazón. Finalmente, es importante destacar todos aquellos datos que traducen disfunción ventricular derecha, tales como, la plétora yugular, la hepatomegalía, el reflujo hepatoyugular, la ascitis o el edema periférico, todas manifestaciones clínicas de la hipertensión venosa sistémica que acompaña a la falla ventricular derecha. El cuadro IV señala los principales signos y síntomas de la IC15. El diagnóstico de IC si bien tiene un importante sustento clínico, llega a ser soslayado cuando se trata de pacientes con etapas incipientes del síndrome o bien en aquellos en donde el diagnóstico se establece por personal poco experimentado, es por ello que el empleo racional de estudios paraclínicos reviste un importante papel para incrementar la eficiencia del diagnóstico oportuno de la IC. Como estudios especiales, el ecocardiograma ocupa un lugar principal, dado que es un estudio no invasivo que nos permite conocer en tiempo real variables importantes desde el punto de vista estructural y funcional, tales como, el movimiento y grosor de las paredes miocárdicas, la fracción de expulsión de ambos ventrículos, la morfología y características de apertura y cierre de las válvulas cardiacas, la existencia de cortos circuitos o bien la presencia de masas intracavitarias entre otros.

IC en cualquiera de sus estadios, ya que la elevación de sus niveles sanguíneos refleja de forma clara las sobrecargas hemodinámicas a las que se expone el corazón insuficiente, existiendo además una relación lineal entre las cifras de este marcador y la severidad de la IC. El cuadro V resume los estudios paraclínicos útiles para el diagnóstico de la IC. Es trascendental considerar que el tratamiento integral de la IC va más allá del simple control sintomático, de hecho, es fundamental impactar en la progresión de la enfermedad y en la medida de lo posible en la disminución de la mortalidad asociada a este síndrome. Debido a su elevado potencial cardiotóxico y sus implicaciones a nivel pulmonar y a otros sistemas, el consumo de tabaco en cualquiera de sus presentaciones está formalmente contraindicado en todo paciente con IC sintomática o asintomática 5. Constituyen, hoy por hoy, la columna vertebral del manejo de los pacientes con IC debida a disfunción sistólica. Más allá de su acción vasodilatadora, es el control neurohumoral su principal objetivo terapéutico. Tal como se ha señalado, la sobreexpresión crónica del sistema nervioso simpático ejerce efectos deletéreos sobre la estructura y función miocárdica generando desenlaces con impacto negativo, tanto en la morbilidad como en la mortalidad de los enfermos con IC.

Es importante destacar, que no todos los betabloqueantes son recomendados para el manejo de pacientes con IC. Actualmente, sólo el carvedilol, el bisoprolol, el succinato de metoprolol y el nevibolol son los agentes bloqueadores adrenérgicos que han demostrado eficacia y seguridad, por lo que una vez que se decida iniciar agentes betabloqueantes, es importante hacer la adecuada selección del agente. 1 de la angiotensina II es el responsable de los efectos deletéreos que se presentan cuando existe un influjo sostenido de angiotensina II, ya que este receptor de membrana se encarga de regular las funciones de vasoconstricción, agregación plaquetaria, hipertrofía y fibrosis de los miocitos a nivel cardiaco y vascular. Debido al importante papel de la aldosterona en la génesis y progresión de la IC, el bloqueo de ésta constituye un objetivo terapéutico. En 1999 los resultados del estudio RALES demostraron que la adición de espironolactona al manejo con IECAs en pacientes con IC en estados avanzados, es una estrategia capaz de reducir significativamente la mortalidad31.

A pesar del alivio sintomático que ofrecen, su indicación debe restringirse a aquellos pacientes con datos clínicos de congestión pulmonar o edema periférico. El uso rutinario de estos fármacos debe evitarse debido a que producen activación neurohumoral, amén de desequilibrio hidroelectrolítico y depleción de volumen intravascular. En pacientes compensados es preferible restringir el consumo de sodio y líquidos a utilizar diuréticos de forma rutinaria. En enfermos en Clase Funcional IV de la NYHA, con sintomas discapacitantes incluyendo síndrome de bajo gasto cardíaco, los agentes inotrópicos positivos por via parenteral tienen indicación precisa para el manejo de la fase aguda7. En la última década el Levosimendan un agente calciosensibilizador con poder inotrópico y vasodilatador ha demostrado su utilidad para el manejo de pacientes con IC aguda con o sin síndrome de bajo gasto cardiaco en ausencia de hipotensión severa.